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gracias.

a todas aquellas que me escucharon y me abrazaron cuando lo necesité (y cuando no también)
Creo que estoy volviendo a enamorarme y dentro de mi corazón todo comienza a tomar color otra vez. Un día simplemente desperté y ahí estaban, firmes, todas las compañeras que la vida me trajo. Me recuerdan todo lo que soy y me cuentan que valgo cada centavo sin importar las veces que sienta que les demás no deberían apostar sus fichas por mí. Son las manos que me acogen y me abrazan; que me acompañan y me secan las lágrimas del rostro. Las palabras de ánimo y la compañía caen a montones para sostener unos pasos que aún se muestran inseguros. También está la honestidad que no hace más que fortalecer las paredes de este hogar que comienza a tener todos mis poemas escritos en todos sus rincones porque mi nombre está, por fin, dejando de serle ajeno. Hoy les escribo a esas risas cómplices y a todos esos mates cebados con gusto. A todos esos reencuentros y a todos estos oídos que me han prestado para pel…

bandera blanca

una bandera blanca está flameando sobre mi cabeza y las opacidad de mi mirada delata mi redención: que estoy cansada, mi amor sabés que no me gusta enojarme y mucho menos ser la que pone en pie este muro
esta espera me hizo conocerme impaciente y estos silencios me hicieron quererme un poco más y (solo a veces) extrañarte un poco menos
extraño mis abrazos preferidos y tengo el corazón deshidratado de tanto llorar porque quiero contarte sobre esta extraña motivación que embargó mi persona y me hizo sentirme distinta por primera vez en mucho tiempo
y quiero escucharte, hacerte reír para que me digas que soy ridícula mientras me revolves el pelo -¿extrañas hacerlo, por cierto?- sin embargo, la persona que tipea palabras con muchas vocales y que rematar frases banales con signos de exclamación no es la misma chica besó por última vez
te extraño como si fueras una parte de mí, como si absolutamente todos los rincones de esta ciudad me gritaran tu nombre por eso cuelgo esta bandera blanca en mi ventana
si la ves sabé q…

Destrozo

Sé que mi risa es una meta y mi tristeza el camino,
sé que ambas volverán a partir el mundo de alguien en dos, 
pero ahora solo necesito cuidar de mí misma
y dejarme en las manos del tiempo que me acompaña siempre.
-Elvira Sastre

sí, no pensaste mal, voy a destrozarte
voy a tomar cada pedazo de tu recuerdo y a romperlo en pedazos para amurarlo a la pared y así exprimir cada gota de arte que me ayude a cicatrizar  y voy a escribir todo lo que necesite escribir
y te advierto, mi amor,  que si tengo que llenar  cuadernos y cuadernos con poemas en los que  no hagas más que aparecer no voy a dudarlo un segundo porque te quise en un pretérito mentiroso que va a extenderse por mis días como la profundidad del sonido de un piano que alguien toca en un salón vacío
y sé que te gustaría que escribiera cuando no me siento mal, o que, aún así,  me esforzara en escribir bonito, pero nunca entendiste  que ese es el secreto de mi poesía: nunca suena tan bien  como cuando las lágrimas  empapan las palabras
ese f…
tres vestidos en  dos días y mil poemas inconclusos expectantes esperando el encuentro con el papel
demasiados surcos me recorren el rostro una       y otra                 y otra vez flechándome la memoria e impidiendo que junte los pedazos de mi corazón 
con cada ducha me limpio tus marcas y dejo que el agua se lleve  tu sonrisa reflejada en mis ojos y tus abrazos por la espalda y con un cepillo de acero me arranco de a poco  mi felicidad con vos mi felicidad por vos y mis planes que te incluían 
miro la pared buscando tus fotos, chequeo el celular esperando que tu nombre ilumine la pantalla, me siento junto a la puerta esperando escucharte llegar pero el silencio se escucha  más fuerte y tu ausencia se personifica en el vacío 
mis noches siempre  van a esperarte y en mis brazos siempre vas a tener lugar

parentesis

Qué lindo que es tener diecisiete, pero qué terrible el frío ¿sabés?. Sí, el frío, ese que te recorre la espalda cuando te das cuenta de que cuanto más disfrutes más rápido se te escurre cada segundo y que cada canción que cantas a los gritos se va a volver un punto chiquito y distante en una adolescencia todavía más chiquita y distante.
Cuando tenía diecisiete sabía qué quería y a dónde tenía que ir. Podía beberme los amaneceres en un vaso y, aún así, permanecer sobria el resto del día. Aprendí muy bien a querer a gente que nunca me iba a querer de la misma manera, y lo hice tan bien que me costó tirar el manual que llevaba constantemente en el bolsillo a la basura. Por suerte, también encontré la manera de querer todavía más a personas que sí me abrazaban con la mirada y me cobijaban en una risa.
Tener diecisiete fue la apertura de un paréntesis a mi existencia hipócrita sin saber que este nunca iba a cerrarse. Fue un espacio donde fluyeron las canciones y la poesía tímida que no estab…

vi

mi primer beso